Toda colilla de cigarro es una libélula fracasada

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Mi papá fumaba frente al calentón de leña
Yo me hacía el dormido, en el colchón del piso
Esas horas de la noche cuando no hay reglas de comportamiento
Y todos somos más sombras que gente
El miraba el calentón de leña
Fumando un cigarro en el brazo del sillón
Las brasas y el baile del fuego
eran su entretenimiento
Fumaban y se contemplaban.
Dos estelas de humo que congeniaban
Madera y hombre, hombre y madera
Echándose al fuego de alguna forma
Dos formas de vida
Próximas a la ceniza
Porque la madera también habla
Gritos habitan desde el aserrín
Desde esa forma de la carne
El árbol no muere ni a pedazos
Solo se convierte en carbón.
Era una noche de diciembre
El 25 pusieron “Veneno para las hadas”
en el cable, aun nos
Preguntamos, si fue intencional.
Hacía mucho calor en la sala
El calentón siempre prendido
Como la tiroides fallenta de mi padre.
Hace rato que los calentones de leña
Están en desuso, el nuestro ya lo cubre otro mueble
Hace rato también que ya no hace frío
O por lo menos, no lo suficiente para ponerse
Nostálgico
En este hogar grande y senil.