
Apenas si puedo esperar
la oportunidad
de volver a asumirme horizontal.
Con todo el aplomo de un árbol caído
prístino con celulosa y corteza intactas
salvo por hormigas famélicas, marabunta sin noción de
materia prima,
recursos renovables,
explotación responsable,
industrialización sustentable
o cualquier otra astuta mentirilla
que promete supervivencia a partir…
de herramientas.
Seamos honestos, en el desierto todos nos estamos muriendo todo el tiempo.
No nos engañemos, el desierto nos ha rechazado desde el comienzo, con
granos de arena convertidos en batallón a razón de minúsculas puñaladas cada vendaval, con
certeras sequías convertidas en discursos insulares y
labios deshidratados y
raíces desmadejadas imposibles de discutir en singular y
esperanzas de vida a partir de datos insuficientes para concretar su muerte.
Basta ya de equivocarnos, empecinados en nuestra verticalidad; ¡el desierto nos exige en horizontal!
nariz a nariz con cada lagartija,
bajo la sombra de la más chaparra gobernadora,
impecables y camuflados de nada,
de ausencia, incertidumbre,
de color óxido a martillo y sol,
de la basura, la más orgánica
la única capaz de reintegración total.
Apenas si puedo esperar la oportunidad de volver a asumirme horizontal.
ler a asumirme horizontal.